palabra sin eco
Muere sola. Detrás del cristal, se agita su manita, que ella ya no
ve; en el pasillo hay sombras que ya no se mueven,
carritos traqueteantes que ya no oye. Siempre estuvo rodeada de mucha
gente, como cuando trasladaban multitud de sartenes
de la encimera a la mesa del comedor; empujaba las
puertas con las caderas, recordaba
que todos la ayudaban, se levantaban, se apartaban, olisqueaban debajo
de la tapa. Ella, a la cabecera de la mesa, la copa
en alto, la botella junto a la pata de la mesa, voces entrecruzadas, una
historia más bonita que la otra. A mitad de camino
se abrazaron, los niños descansaban en sus regazos y soñaban
y el calor de fuera se fundía con el de
dentro. Quizás ella aún lo sintió en esas últimas horas. Durante mucho
tiempo esa manita húmeda y pegajosa permaneció visible en la ventana.
traducción © Ronald Verhille
geen rijmwoord voor
opgenomen in de bundel Het langzaam voorovervallen, uitgeverij P, 2023
Reacties door alja
vaak ongewild
dank Frank
het verkeerde perkje
bij alles dat W. vertelt, zegt hij 'maak daar maar ...
hoe lief tegelijkertijd
dank Leonore
de 2e column voor de site van Pom Wolff
Hij is er nog, speelt piano en leest! Dank voor ...
mijn veiligheid
ik houd in alle opzichten meer van het suggestieve, x